Título original
Año
2025
Duración
55 min.
País
Reino Unido
Dirección
Scott Frank (Creador), Chandni Lakhani (Creador), Scott Frank
Guion
Scott Frank, Chandni Lakhani, Stephen Greenhorn, Colette Kane. Novela: Jussi Adler-Olsen
Música
Carlos Rafael Rivera
Fotografía
David Ungaro
Género
Thriller. Intriga. Drama. Serie de TV | Crimen. Policíaco
Grupos
Los casos del Departamento Q
Sinopsis
Serie de TV (2025). 1.ª temporada, 9 episodios. Carl Morck es un antiguo inspector de policía de Edimburgo destinado a un nuevo caso sin resolver, consumido por la culpa tras un ataque que dejó paralítico a su compañero y acabó con la vida de otro policía. Adaptación de las novelas homónimas del autor danés Jussi Adler-Olsen.
Citas:
«Sin embargo, nadie en el ferri vio nada.»
«Cuando esté rezando, no me interrumpas.»
«No estoy seguro de encontrarla, pero sería bueno saber que fue lo que paso.»
«Por tu bien y el de los que te rodean, encuentra tu verdad.»
La serie de libros aún no llega a su fin, ignoro hasta donde van a llegar en la adaptación de cada uno y que historias van a tocar, veamos que nos ofrece la primera temporada.
Debido a que hace ya tiempo leí este primer volumen hay detalles que se me escapan, esos detalles que por tiempo y presupuesto quedan fuera de lo que vemos en la pantalla chica. Uno de ellos es la actitud del protagonista: si lleva a cuestas una carga moral extraordinaria, pero no era prepotente con quienes estaban a su lado: Ross y Assad van ocupando sus lugares poco a poco y no de golpe; hay fricciones con su hijo adoptado, pero no al grado de querer salir corriendo de la casa; sabe como hacer equipo porque está dispuesto a escuchar al resto...
Atención a la actuación de Ross (Leah Byrne). No la había ubicado hasta que su cara hizo clic en mi memoria siendo la Reina Roja, pero no. Es otra actriz. Memorable, deberían de darle más espacio en las siguientes temporadas.
Lo bueno.
Las actuaciones de los personajes: el detective hace un buen papel maltratando a todo mundo: ya sea por gusto, porque no quiere perder el tiempo o porque simplemente está de humor para hacerlo; los dos personajes secundarios tienen química, sobre todo Ross, quien logra mediante migajas de pan, hacerse un espacio dentro del equipo mostrando capacidad para unir piezas, paciencia para leer lo que Morck no quiere o no puede y seguir la investigación en campo. Mientras que Assad (que aquí se llama Akram) no ha tenido la oportunidad de brillar en lo que mejor sabe hacer: negociar con gente difícil.
La historia va tirando por dos partes, con la dudosa seguridad de que van a chocar en algún momento: el caso primero que el departamento ha decidido resolver, con sus saltos hacia atrás y la intervención de los personajes necesarios (como un hermano que entra y sale de la historia) para que se sostenga el interés y el asalto que ha costado la vida de un policía y que el otro permanezca pegado a una cama, quizás de por vida.
Lo mejor.
El proceso es largo y la solución, por lo menos para mí, sorprendente. La historia se desarrolla entre líneas que van saltando al presente y pasado, estos últimos como recuerdos de aquella que esta prisionera encerrada en la menos pensada de las jaulas, que mira fijamente una pared llena de nombres. Mientras que la otra línea, los detectives asignados van descubriendo pistas que no son fáciles de identificar y que empatan con los recuerdos de la prisionera, de esta manera, la historia logra tener coherencia y avanza, sin saber si hay que seguir teniendo esperanza por qué un rescate se realice.
El maquillaje de los últimos capítulos es soberbio: necesitas poner atención a la persona en cautiverio para ver la degradación sutil, pero constante a la que el cuerpo, reflejado en la cara, va teniendo.
Lo malo.
Vamos con prisa: los personajes principales - secundarios (Ross y Assad) ya se muestran desde el primer capítulo, y si no mal recuerdo por lo menos en el primer libro, Morck tiene que lidiar solo con el desastre que es su vida y la culpa por ser el sobreviviente. Eso sí, comenzamos por donde debemos: la emboscada y el desastroso final.
Se da «más» información de la debida del pasado de Assad. Ni el último libro (el sexto si no recuerdo mal, fue el último que leí) se habla de nada que permita darse una idea de donde viene, a que se dedica ni como llegó al país.
<SPOILER>
Capítulo 06. Si te queda algo del instinto de policía que te hizo sobrevivir durante tantos años y ya recibiste la visita de los matones en turno, que además fueron muy claros en la amenaza, ¿Por qué no le has explicado a Morck lo que te ha ocurrido? No solo estás obligando a los visitantes a darte una segunda arrastrada, estás poniendo el peligro cualquier cosa que el investigador frustrado pueda conseguir.
Capítulo 07. Primer encuentro con el pasado de Assad y la oportuna entrada de una llamada para que el tema pase a ser algo sin importancia para el caso que se está tratando de resolver. Ross anda por la libre, investigando otra línea y parece que tiene sentido que lo haga. ¿Y la secuestrada? Pues hace un intento de fuga, solo que en el libro (si recuerdo bien) eso no ocurre porque tiene que pasar por un proceso de despresurización que lleva su tiempo, mientras que los últimos minutos los pasa en el suelo. El efecto del golpe de la puerta de acero contra la cabeza de uno de los perpetradores está muy bien logrado.
Capítulo 08. Mejor que mejor, a partir del final del capítulo anterior y todo lo que ocurre en este, los guionistas van por la libre: los personajes tienen voluntad propia y hasta nos comparten sus pesadillas.
</SPOILER>
Valor 7 de 10.
Esperando la siguiente temporada.

