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viernes, 21 de noviembre de 2025

La quinta mujer [Reseña Libro]

 La quinta mujer
Henning Mankell
1996
442 páginas.
Inspector Wallander VI



Sinopsis
La placidez habitual de la ciudad sueca de Ystad se ve rota cuando, con cierto intervalo de tiempo, tres hombres aparecen salvajemente asesinados. Las víctimas llevaban una vida apacible y tranquila, dedicadas a la ornitología, el cultivo de orquídeas y la poesía, lo cual hace aún más incomprensible el casi insoportable sadismo de que han sido objeto. Durante la investigación del caso, Wallander —un detective vulnerable y con aires de antihéroe— descubre que no solo debe enfrentarse a un asesino de temible inteligencia, sino que este parece guiarse por un sanguinario y turbio deseo de venganza. Cuando por fin la policía cree estar tras la buena pista, un nuevo asesinato da un vuelco a la investigación y provoca un motín entre la asustada población local.

De nueva cuenta, el escritor comienza en el pasado, esta vez no tan remoto y en un lugar no tan lejano para comenzar la historia. Historia que nos hablara (una vez más) de la venganza y de la fuerza imparable que tiene para cobrar tributo.

El agente de policía nos demuestra su fortaleza para soportar los golpes personales: la perdida de un ser querido con el que tiene deudas morales pendientes; un amor que no termina de consolidar por mostrar inconsistencia en la relación (o bien que el trabajo policiaco es demasiado exigente); una hija que entra y sale de su vida porque está buscando su propio camino...

Citas:
«El barro ensangrentado que había en el fondo de la zanja se subió a paladas. El macabro trabajo y la persistente lluvia hacían del lugar del crimen uno de los más lúgubres y repugnantes que Wallander y sus colegas hubieran visto jamás.»

El libro está dividido en cuatro partes de dos semanas cada uno, si bien pareciera que es poco tiempo, la cantidad de trabajo y eventos que suceden hacen que el reloj avance más rápido para los buscadores y más lento para el asesino. Tan importante es la manera como se comenten los asesinatos (demostrando que se trata de una persona con paciencia y sin miedo al trabajo duro y largo) como las personas que se ven afectadas: todos tiene la característica de ser anodinas, sin nada extraordinario en sus vidas. ¿Qué mueve al asesino?

«No pretendió herir, ni dar muy fuerte. Tuvo cuidado de no dar en la sien, eso podía ser fatal. Golpeó una de las mejillas de la mujer, con la fuerza precisa. La suficiente para dejarla inconsciente, para obligarla a soltar el brazo. La mujer gimió y cayó al suelo. Ella se dio la vuelta para irse. Entonces sintió que dos manos agarraban sus piernas.»


Conforme las pistas no llegan y si lo hacen no encajan para armar un rompecabezas coherente, el tiempo pasa y los vecinos deciden que es momento de hacer el trabajo que la policía parece incapaz de realizar: proteger a los vecinos de si mismo. Un grupo de vigilantes toma la justicia por su propia mano y lleva a cabo eventos que solo logran crispar los nervios de todo el mundo. Curiosamente, los vigilantes no tardan en ser capturados, esto provoca más desconfianza en la gente: les parece muy raro que no puedan capturar al asesino.

«Wallander también fue a la gasolinera. Le pidió al testigo, Jonas Hader, de veinticuatro años, que le contara sus observaciones. Para Wallander fue como encontrarse con el testigo perfecto. Jonas Hader parecía contemplar siempre lo que le rodeaba como si sus observaciones pudieran transformarse en cualquier momento en un testimonio decisivo.»
No es la primera novela donde la intuición del antihéroe y la suerte de contar con un testigo poseedor de una memoria extraordinaria (y observador) dan con la pista faltante para que el equipo se mueve en la dirección correcta.

«Nunca, en sus largos años como investigador criminal, había experimentado una necesidad tan intensa de comprender de verdad lo ocurrido. Las acciones delictivas constituían siempre una superficie. Con frecuencia, esta superficie se enredaba luego con su propia vegetación inferior. La superficie y el fondo tenían una relación directa. Pero, a veces, cuando se lograba penetrar a través de la superficie del delito, se abrían abismos insospechados.»
Esta vez tenemos la oportunidad de conocer la historia antigua con detalles, lo que mueve el primer motor para todo lo que conocemos a través de estas páginas. De primera voz, el detective recopila lo necesario para entender a la persona que tiene enfrente, los motivos, lo que pasa por su mente y lo que va perdiendo en el camino.

Esta novela es una de las mejores (para mi gusto) de toda la saga: el personaje principal va tomando camino hacia el final viéndose obligado por las circunstancias (y el escritor) a cerrar decisiones que el trabajo y la inseguridad le decían que después podía acabar; hay menciones a eventos de libros pasados, personajes importantes se jubilan o cambian de puesto; otros son golpeados en la cara por la realidad. El ambiente descrito es muy parecido a nuestra realidad.
Escrita de manera sencilla, el escritor no busca complicarse la vida creando situaciones que sean difíciles de explicar, pero tampoco sencillas o simples como lectura juvenil. 
Veremos si en el siguiente tomo de la saga, el policía de un pequeño pueblo (que en cada ocasión se ve sorprendido por la brutalidad que viene de fuera) logra tener una estabilidad mental lo suficientemente buena como para poder formar de nuevo una familia.

Valor 9 de 10.

https://www.epublibre.org/libro/detalle/2639

sábado, 22 de febrero de 2025

La falsa pista [Reseña | Libro]

 La falsa pista.
Henning Mankell
353 páginas.
1971.
Inspector Wallander V


Sinopsis
En Suecia nadie recuerda un verano tan caluroso como el de 1994. Mientras la gente sigue con pasión los partidos finales del Campeonato Mundial de Fútbol, el inspector Kurt Wallander se dispone a iniciar unas cortas vacaciones. Pero la tranquilidad de la provincia de Escania se ve truncada cuando una muchacha, posiblemente extranjera, se suicida quemándose a lo bonzo. Wallander y su equipo tratan de averiguar la identidad de la chica y los motivos de esa trágica decisión; pero los sustos no han hecho más que empezar, pues un brutal asesino en serie ha comenzado su macabra actividad. Las primeras víctimas son un antiguo ministro de Justicia, un adinerado tratante de arte y un ladronzuelo de poca monta. Sin que pueda sospecharlo, la pista a la que Wallander se aferra para detener esta carnicería le conducirá a las altas esferas de la política, y pondrá seriamente en peligro su vida y la de sus allegados.



Citas:
«—¿Una mujer que se comporta extrañamente en un campo de colza? ¿Qué hacía?
—Si le he entendido bien, no hacía nada. Lo raro es que se encontraba en medio de la colza.»

De nueva cuenta, la historia no comienza en la época actual, ni es el comisario Wallander el que ve el inicio de todo.
No.
Esta vez nos vamos atrás en el tiempo a República Dominicana con un padre amoroso y una hija destinada a salir del país en búsqueda de mejores tiempos.
Y este caso comienza así: con una mujer haciendo cosas raras en un campo de colza y rodeada de bidones de gasolina. ¿En dónde los consiguió? ¿Por qué se autoinmola?
Lo cierto es que hay otra línea muy lejana que no tardara en chocar con este evento, creando una falsa pista a la que el subconsciente (a estas alturas ya sabemos como resuelve los casos el inspector) trabaja y trabaja sin encontrar la relación.
Entre tanto, los cadáveres se van acumulando: personas de perfil público van cayendo víctimas de un poderoso golpe de hacha y la perdida de algo más que la dignidad.

«—Gente corriente —dijo Hansson resignado—. Por fuera completamente normales. Debajo de la superficie, los enfermos mentales son bestias salvajes. Un hombre en Francia, el encargado de un depósito de carbón, solía abrir los estómagos de sus víctimas e introducía la cabeza para intentar ahogarse. Es solo un ejemplo.»

El asesino es brutal, enfocado, seguro de que lo que hace y porque lo hace es lo mejor que puede hacer para recuperar al ser querido. Contrario a lo pensado, el inspector habla directamente con él, sin sospechar (porque no hay nada que indique lo contrario) que se trata del perseguido.

«¿Dónde están las trampas y los vacíos? ¿Dónde se equivocan los pensamientos? ¿Dónde he combinado los hechos con las circunstancias de manera arbitraria, sacando una conclusión equivocada por haber simplificado?»

Aquí como en ninguna otra novela anterior, la mente del policía (que tiene que lidiar con la lejanía de su hija, un amor en otro país (ver Los perros de Riga); un padre que va en caída libre sufriendo Alzheimer; la perdida de compañeros de trabajo; la llegada de una nueva compañera y su rechazo inicial por el departamento...) es tratada a fondo, sus pensamientos son detallados, lo que ven sus ojos en el lugar del crimen se acompaña con algún recuerdo que posiblemente ofrezca alguna pista.

««La barbarie siempre tiene forma humana», pensó. «Eso es lo que hace que sea tan inhumana». Lo había leído en alguna parte. Ahora sabía que era verdad.»

El escritor ha puesto el alma aquí: se nota el esfuerzo por tratar de compensar el trabajo anterior. Nada es lo que parece, ni el asesino y sus motivos, ni las víctimas ni los familiares y mucho menos en donde se juntan y chocan las dos personas menos esperadas en la investigación: la mujer que muere en los campos de colza y el asesino con hacha en manos que recolecta lo necesario para quitar el conjuro.
Esta vez vale la pena recolectar las pistas, porque el lector sabe mucho menos que el inspector. El viaje es de acompañamiento mutuo, hasta la perdida de un juego de  llaves es sorpresivo para el lector.


Valor 9 de 10.
Excelente trabajo, bien escrito, retoma eventos de libros anteriores y lo explica en forma de pensamientos fugaces del protagonista.
 

Más información de este libro.

jueves, 26 de septiembre de 2024

El hombre sonriente [Reseña | Libro]

 El hombre sonriente.
1994
329 páginas.
Henning Mankell
Saga Inspector Wallander IV


Kurt Wallander frente a un enemigo intocable y temible que pondrá en peligro su vida y a prueba toda su capacidad como detective. Lo último que ha visto un abogado, antes de ser asesinado, es un muñeco del tamaño de un hombre atravesado en la carretera, donde se vio obligado a detenerse en medio de la espesa niebla. Este extraño comienzo, cargado de una atmósfera de misterio tan clásica, es el punto de partida de un complicado caso de delincuencia económica en las altas esferas. Pero es también el inicio de un enfrentamiento cada vez más personal del inspector Wallander con un adinerado, sonriente y autoritario mecenas. Sintiendo a cada paso su vida amenazada, el inspector se ganará el respeto de su enemigo, pero no se detendrá hasta borrar esa sonrisa de su rostro.

Cita:
«Aquel era su primer recuerdo del hombre del castillo de Farnholm. Un hombre sin equipaje, como si constituyese un universo propio, enfundado en un traje azul hecho a medida. Un universo cuyo centro era la sonrisa, mientras las aterradoras sombras que lo rodeaban hacían las veces de satélites oscuros que girasen despaciosos a su alrededor.»

El primer capítulo, de un total de trece, nos quita el encanto de la investigación. Sabemos más que el detective, lo que es bueno porque nos da una idea de que tanto tendrá que trabajar para identificar y cazar al responsable. Y también tiene el detalle de hacernos pensar que en algún lugar de la historia hay algo escondido, una gran vuelta de tuerca que tiene que dejarnos con la boca abierta y pensar «Eso no lo vi llegar».
Así que en las primeras líneas ya tenemos muy claro porque el primer cadáver ha tenido que pagar su cuota para que los marcadores de la persecución se muevan.
Wallander no está en su mejor momento y por enésima vez la idea de renunciar le cruza de manera veloz la cabeza para quedar en nada.

Cita:
«—¿Qué es lo que usted cree que ha sucedido?
La mujer se puso en pie antes de responder.
—Hubo un tiempo en que las causas del mal eran menos complejas —indicó—. Pero ya no es así. Eso ya no sucede.»

«Wallander asentía despacio. Él había crecido en Klagshamn y se preguntaba si Lars Borman habría puesto fin a su vida en alguno de los bosquecillos en que él solía jugar de niño.»

Los personajes tienen una historia que contar que agrega una pequeña pieza al gran rompecabezas que cuesta trabajo para los policías identificar. Al ser quien es el hombre sonriente, es claro que el juego está inclinado hacia un lado, nadie sabe cuál puede ser la siguiente víctima. Y eso es lo que deja un ligero sabor amargo de boca: desde el primer atentado se nota una total falta de planeación por parte del responsable, una incapacidad para entender que la discreción es importante. Lo que es una verdadera contradicción con los resultados que la investigación que los policías están llevando a cabo. Si ha llegado tan lejos y con tanto poder, es porque ha sabido mantenerse en las sombras. Y eso no se ve reflejado en las acciones que emprende contra Wallander. Muy al contrario, pareciera que considera poca cosa al comisario de un pequeño pueblo. Personaje que ha logrado escapar de sus atentados en más de una ocasión.

Cita:
«El Harderberg amigo de la juventud, el hombre interesado por el deporte, el protector de bienes culturales, el aficionado a la restauración de antiguos pesqueros de Öland, el doctor honoris causa en arqueología, que sufraga con generosidad el coste de excavaciones de posibles yacimientos de la Edad de Hierro en Medelpad. El aficionado a la música, que corre con los gastos de nómina y Seguridad Social de dos violinistas y un fagotista de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo. El magnánimo patrocinador en los países nórdicos de los estudios sobre la paz.»

«De lo contrario, nuestros puntos de vista carecerán de sentido. Por complicada que resulte una investigación, ha de existir un modo de explicársela a un niño. Y eso es lo que debemos hacer, ver las cosas de un modo simple, sin por ello caer en la tentación de simplificar»

En los últimos tres capítulos las decisiones apresuradas del perseguidor catalizan la resolución, pero no deja de parecer una decisión apresurada por parte de escritor, como si no hubiera sabido qué final darle, muy al estilo de película genérica de detectives. Incluso tiene el momento de aclaración de motivos para los dos bandos, como si el tiempo se hubiera acabado para el equipo de investigación y que el lector agradecerá ese capítulo.
Así, de los cuatro libros, si bien es entretenido, este me ha parecido el más flojo.
Una más, parece que el escritor considera que ya ha castigado suficiente a su personaje, concediéndole en las últimas líneas un merecido descanso mental.


Valor 7 de 10.

Más información de este libro.

domingo, 21 de enero de 2024

La leona blanca [Reseña | Libro]

 La leona blanca.
1993
495 páginas.
Henning Mankell
Saga Inspector Wallander III


Sinopsis
Una tarde de la primavera de 1992, la joven agente inmobiliaria Louise Åkerblom es brutalmente asesinada en una solitaria y apartada granja de Escania. Un caso difícil para la policía, pues, a primera vista, no hay un móvil claro, y todo parece indicar que la muchacha sólo vio algo que no debía ver. Una vez más, Kurt Wallander tiene que dejar de lado sus problemas personales (la soledad, la incomunicación con su hija adolescente o el agrio carácter de su anciano padre) y tratar de encajar las piezas del tremendo puzzle. Paralelamente, en la lejana Sudáfrica, una organización de extrema derecha, decidida a dinamitar el proceso antiapartheid, planea asesinar a algún dirigente político y sumir al país en el caos. Para ello contrata los servicios de un asesino a sueldo, que, ayudado por un antiguo miembro del KGB, comienza la preparación del atentado en Suecia, muy cerca de Ystad.



Citas:
«Kurt Wallander tenía cuarenta y cuatro años. Gozaba de merecida fama como policía habilidoso, tenaz y, en algunas ocasiones, incluso brillante.»

«Un hombre que, unas veces, se entregaba a la violencia sin contemplaciones, mientras que otras se sentía incapaz de comprender que alguien pudiese matar a otro ser humano.»

La vida de Wallander es para envidiar: un padre con problemas de memoria, una hija que se aleja cada vez más, un trabajo que lo mantiene ocupado y que parece que tiene la facilidad de ponerle a prueba hasta el último momento.
Debo decir que no es el policía al calce de otras historias de novela negra. Tiene sus detalles, pero son para verlo disminuido en su desempeño.
Me explico.
Tiene la facilidad de encontrarse con casos de lo más extraño (es una constante en los tres libros), los lugares de origen del desastre son una especie de rebote de mal karma, se encuentra en el lugar equivocado en el momento equivocado…
Esta historia tiene su inicio en algún momento de 1914 en un lugar de Sudáfrica. Los boers se han adueñado de gran parte del territorio y comienzan a hacer planes a largo plazo: los nativos no tienen espacio alguno en estas tierras.
Un salto largo para situarnos en tiempos actuales.
Y como en todos los tiempos y espacios de «guerra» habrá quienes estén dispuestos a vender su alma y servicios por dinero. Mucho dinero.
Soplan tiempos de cambio en estas tierras y el lugar que ha decidido el Comité es Suecia y un pequeño y perdido pueblo de Ystad para hacer que los engranes se muevan y evitar que las cosas cambien en Sudáfrica.
Desde un principio las cosas se van torciendo: el desacuerdo entre los dos inmigrantes para llevar a cabo la tarea propuesta, los daños colaterales que implican este desacuerdo, una serie de malas decisiones que van dejando rastros que los peritos de la policía (y estos mismos) no saben como encajar.

«¿Tuvo tiempo siquiera de comprender? ¿Llegó a darse cuenta de que iba a morir?»

Pero principalmente, la serie de eventos llenos de casualidad (a veces para avanzar, pero en general para retroceder) la investigación.

«En efecto, había estado en la comisaría de Kalmar bebiendo café, agotado y muy desanimado. Quienes lo vieron durante aquella media hora, con los hombros caídos e inclinado sobre su taza, recibieron la impresión de que se encontraba ausente y poco tratable. O tal vez meditabundo. En cualquier caso, nadie se le acercó para hacerle compañía o simplemente preguntarle cómo se encontraba.»

La historia llega a dividirse en dos arcos argumentales que (como no podría ser de otra manera) se tocan en el punto álgido de la historia, donde el nudo es apretado.
Y aquí es donde entran las casualidades: informantes que son encontrados por casualidad, notas encontradas por reojo, intuiciones que resultan ser verdaderas, ceniceros que se vieron de manera casual en otro lugar, una pluma que permite llegar a lugares que de otra manera no hubieran sido encontrados. Y así podría seguirme.
Todo lo anterior como pauta para que el misterio se vea resulto por una serie de casualidades y no por capacidad de deducción o trabajo detectivesco.
A favor tengo que decir que el escritor logra realizar un viaje en montaña rusa, la mayor parte de las veces en caída libre y en curva en los últimos capítulos, donde hace grandes brincos entre los dos escenarios y personajes (que nunca se conocen y que logra hacer que las acciones de uno afecten en las vidas de los otros).
Otro detalle importante es que se permite describir a los protagonistas de manera detallada de tal manera que cuando desaparecen de la escena queda claro si se merecían ese final o no.
Incluso, se da el tiempo para esclarecer un detalle menor, sin sentido y sin importancia para la investigación en la relación de la familia afectada.

Siendo este el tercer volumen de la serie, el personaje ha llegado al fondo y parece ser que no hay esperanzas (para él) de que salga a flote a tomar aire.

Valor 8 de 10.
Debido al detalle con que trata la vida de la gente en Sudáfrica, se lleva unas buenas páginas que están de más. El resto de la historia tan interesante como las dos anteriores.


Más información de este libro.

martes, 8 de agosto de 2023

Los perros de Riga [Reseña | Libro]

 

Los perros de Riga
1992
245 páginas.
Henning Mankell
Saga Inspector Wallander II


Sinopsis
Una fría mañana de febrero, un bote salvavidas queda varado frente a la costa sueca. Dentro yacen los cadáveres de dos hombres que, como confirma el inspector Kurt Wallander, han sido asesinados días atrás. Aquejado de estrés, con problemas de salud, lleno de remordimientos por desatender a su anciano padre y sin haber encajado bien la separación de su mujer, Wallander, una vez abierta la investigación, debe hacer de tripas corazón y posponer sus buenos propósitos de cuidarse más. Al averiguarse que los dos hombres asesinados eran letones, Wallander no tiene más remedio que viajar a Riga. En la turbulenta Letonia de 1991, en pleno proceso de restablecimiento de la democracia, Wallander se introduce en los ambientes de la oposición clandestina. En medio de esa atmósfera sórdida, conoce a Baiba Liepa: intriga, amor y conflictos de toda índole provocarán que su vida dé un inesperado vuelco.


Citas:
«Kurt Wallander imaginaba que el mayor Karlis Liepa llegaría a la comisaría de Ystad vestido de uniforme, pero el hombre que Björk le presentó por la mañana del sexto día de la investigación vestía un traje gris holgado y una corbata mal anudada. Era un hombre bajito y mostraba unos hombros enjutos, como si no tuviese cuello. Wallander no observó en él ningún rasgo militar. Pero el oficial letón fumaba un cigarrillo tras otro, por lo que sus dedos estaban manchados de nicotina y pronto causó problemas en la comisaría: los no fumadores se dirigieron a Björk para quejarse de que el mayor fumaba en todas partes, incluso en las zonas en que estaba terminantemente prohibido.»

«El lunes llegó la carta. Se sentó a la mesa de la cocina y leyó la pulcra letra. La carta estaba firmada por alguien que decía llamarse Joseph Lippman:
«Eres amigo de nuestro país. Desde Riga nos han llegado informes de tus grandes aportaciones. Dentro de poco tendrás noticias nuestras con más detalles acerca de tu regreso.»


Un misterioso informador mediante una llamada hace que la policía del pequeño pueblo se ponga en alerta. La testigo, mujer de mediana edad y duela de un perro pequeño, confirma lo que el soplón ha dicho: en un pequeño bote irrastreable llega a las costas con un macabro paquete: dos hombres jóvenes vestidos con elegancia muestran rastros de tortura y un disparo en el pecho del lado del corazón.
¿De dónde procede? ¿Quiénes son los ocupantes? ¿Qué motivo tan sádico castigo?
Las insignificantes pistas apuntan a Letonia y su capital Riga. Los engranes internacionales comienzan a girar y un miope y delgaducho policía es enviado a trabajar con Wallander. Tan solo al llegar muestra su profesionalismo y capacidad para fumar unos cigarros corrientes, que solo muestran en donde ha estado sentado.
La despedida es breve y tan solo un pequeño libro de arte es intercambiado como muestra de buena voluntad. El visitante no volverá a ser visto (con vida).
A los pocos días, la solicitud de presencia llega y la sorpresa es mayúscula:
¿Qué puedo yo aportar acerca de un desconocido?
¿De qué manera podría ayudar a esclarecer el asesinato?
Solo al llegar a Riga, las cosas se ponen interesantes: nuestro protagonista tendrá que ingeniárselas para sobrevivir a la continua vigilancia a la que es sometido y al mismo tiempo conocer los alrededores del hotel y otros lugares de «interés». Sin deberla ni temerla, se ve involucrado en una conspiración.
¿Está en condiciones mentales para sobrellevarla?
¿Qué gana con involucrarse?
Tan solo su perspectiva e intuición la ayudan a identificar los bandos en pugna; saber quién miente pero no porque; que se mueve en el fondo; los perros que olfatean el aire buscando el miedo que la población ha aprendido a ocultar bien...
El escritor aprovecha de manera eficiente, utilizando los ojos del inspector para describir la tristeza y suciedad de las calles, el ambiente enrarecido de la dictadura, las desapariciones de personas inocentes que estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Y al mismo tiempo, para darle sentido a la vida de alguien que no sabe que hacer consigo mismo: los insistentes pensamientos de salirse del cuerpo de policía; los sentimientos de culpa por descuidar a su padre; la casa abandonados por su mujer; la condición física que no se encuentra al cien; un corazón que pide a gritos que sea ocupado por la joven viuda...
El final es todo menos sencillo y lineal: las cuentas se van cerrando en la cabeza del inspector donde segundos previos no había nada, las decisiones son de vida o muerte, no solo para él si no para la viuda. Y tan solo la providencia logra hacer que, metidos en una batalla de fuego cruzado sobreviva quien tiene suerte.
Como cereza al pastel, partes del libro anterior aparecen aquí como recuerdos en momentos difíciles.
La tristeza flota a ras de suelo en el pequeño puerto donde inicio todo.

Valor 9 de 10.
Buena historia que nos lleva a meternos más en el lodo que es la vida del inspector.

Más información de este libro.


lunes, 24 de abril de 2023

Asesinos sin rostro [Reseña | Libro]

 Asesinos sin rostro
1991
205 páginas.
Colecciones Inspector Wallander I


Sinopsis
El extraño y cruel asesinato de un matrimonio de ancianos en la campiña sueca revela a Kurt Wallander la cara más oscura de la Suecia moderna.
En este histórico primer encuentro con sus lectores, el inspector Wallander debe resolver un caso casi tan complicado como su vida personal. Mientras procura desenmascarar a los despiadados asesinos de una anciana que ha muerto con la palabra «extranjero» en la boca antes de que los prejuicios raciales latentes en la comunidad desaten una ola de violencia vengadora, Wallander debe enfrentar el abandono de su esposa, la hostilidad de su hija, la demencia senil de su padre y hasta su propio deterioro físico a causa del exceso de alcohol y comida barata y la falta de sueño. Wallander terminará por hallar la inesperada solución del caso, pero sus problemas familiares no acabarán con este libro. Por no hablar de los de su país, arrojado a una nueva era en la que, como cree el inspector, «la inquietud aumentará bajo el cielo».

Citas:
««Son imaginaciones mías», se dice. «Veo borroso. Todo está igual. ¿Qué podría ocurrir aquí, en este pequeño pueblo de Lenarp, un poco al norte de Kadesjö, camino del precioso lago de Krageholm, en el corazón de Escania? Aquí no pasa nada. El tiempo se ha parado en este pequeño pueblo, donde la vida fluye como un riachuelo sin energía ni voluntad. Sólo hay unos cuantos granjeros viejos que han vendido o arrendado sus tierras a otros. Aquí vivimos a la espera de lo inevitable…»

««Hay un tiempo para vivir y otro para estar muerto», pensó mientras se frotaba los ojos para apartar el sueño. Era un conjuro que había adoptado hacía muchos años. En aquel entonces era un joven policía que patrullaba las calles de Malmö, su ciudad natal. En una ocasión, un borracho al que pretendían echar del parque Pildamm lo atacó por sorpresa con un gran cuchillo. »

«Cada vez que Kurt Wallander se veía obligado a comunicar una muerte, tenía la misma sensación de irrealidad. Explicar a unos desconocidos que un hijo o un familiar de repente había fallecido, y hacerlo de una manera honrosa, era imposible. Las muertes que la policía debía comunicar siempre eran inesperadas, muchas veces violentas y crueles.»


Comenzamos una nueva serie de detectives, novela negra.
Y siendo el primer tomo de la serie, no hay nada que sorprenda en el desarrollo, tanto del personaje como de la historia.
Tenemos un experimentado detective, con una vida destrozada por el trabajo: abandonado por su esposa (estamos frente a los primeros meses del desastre), un no saber qué hacer con la soledad que le embarga y la continua insistencia de querer estar al lado de su mujer, que para estas alturas ya tiene otra pareja.
Agrega un ola constante de remordimientos al sentir que tiene abandonado a su otra familia: ha perdido el contacto con su hermana y su padre (pintor empedernido) comienza a sufrir de demencia senil. O quizás solo sea el abandono al que se está mal acostumbrando.
También tiene una hija con la que no se habla (aquí es la brecha generacional), ambos saben de vez en cuando de la vida del otro, pero el contacto hasta ahí llega.
Estimado en su trabajo por su constancia y necedad para llegar hasta el final de cada uno de los casos en los que se ve envuelto, en su equipo tiene un alma gemela, un antiguo compañero de viejas batallas, al que le han diagnosticado una enfermedad.
Y finalmente el caso: un asesinato sin motivo aparente y con algunas cuantas pistas sueltas, que muy poco ofrecen para empezar a investigar. En los tiros en la oscuridad que se generan, se abre otro caso, menos sórdido pero que merece que se ponga atención, los culpables deben ser capturados y metidos tras las rejas. ¿Pero no nos estamos alejando de lo verdaderamente importante?
Los dos casos se muerden la cola: uno alimenta de información al otro (curiosamente sin que uno de los casos lo sepa) y viceversa. Eso y el extraño condimento de la casualidad y la buena «suerte» hacen que los último capítulos sean los mejores de toda la novela.
La ambientación de las tristes calles del pequeño pueblo donde la historia transcurre, el constante frío, la amenaza constante de la nevada, las heridas físicas que la(s) investigación(es) van dejando en el de por si maltrecho y descuidado cuerpo de Wallander agregan una capa más de tensión en la historia: en dos ocasiones pareciera que podemos darlo por muerto y que la historia se acaba sin que la justicia llegue para los que perdieron la vida.
Pero entre tanta perdida, para nuestro sufrido detective se abre una pequeña luz de esperanza.


Valor 7 de 10.
Comienza bien la saga. 

Más información de este libro.

Blackout [Reseña | Libro]

 Blackout Simon Scarrow. 325 páginas. 2021. Coleccion Berlín en tiempos de guerra I Sinopsis Berlín, 1939. Es un invierno especialmente frío...